Antes Del Ultimo Sueño

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DESCRIPCIÓN

—Vamos, señorita Fenwick —dijo la señora Wentworth y, tras cogerme de la mano, comenzamos a bajar la escalinata de la entrada. Eché la vista atrás y vi cómo el brazo de mi madre corría las cortinas de la ventana que daba a la calle y su figura pasaba a ser una silueta.

Antes del último sueño, de Ami McKay, autora de otras obras como La casa de la luna, es una novela femenina de época, en la línea de las exitosas novelas de Kate Morton y Sarah Lark. La historia transcurre en los bajos fondos del Manhattan a finales del siglo XIX, un escenario evocador y universal. La novela está inspirada en la vida de la abuela de la autora. Aclamada por los lectores y la crítica, Ami McKay se ha convertido en una autora de referencia en Canadá.Esta novela de la narrativa extranjera está ambientada en Manhnattan, a finales del siglo XIX. Moth vive con su madre en uno de los barrios más pobres de Nueva York. Al cumplir los doce años es vendida como sirvienta, y al escapar de esta nueva vida, entra en contacto con los bajos fondos de la ciudad. Aprende a convivir con pícaros, ladronzuelos, mendigos y prostitutas, pero también con los ricos que visitan en secreto el prostíbulo clandestino de Miss Everett, un local exclusivo en el que se ofrece a chicas jóvenes y vírgenes, como Moth, como el bien más preciado. A pesar de las duras condiciones, este nuevo mundo de lujo, le permite a Moth soñar con una nueva vida, una nueva oportunidad.«McKay ha creado una narradora cautivadora, provocadora y muy bien trabajada, Antes del último sueño explora tanto los horrores que se pueden inflingir a las personas como la dignidad de los que se resisten a ello.» Booklist

INFORMACIÓN

TAMAÑO DEL ARCHIVO 10,13 MB
AUTOR(A) Ami Mckay
FECHA 2013
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El libro Antes Del Ultimo Sueño en formato PDF. El libro Antes Del Ultimo Sueño en formato MOBI. El libro Antes Del Ultimo Sueño en formato ePUB. El libro fue escrito en 2004 por el autor Ami Mckay. Disfruta leyendo con el sitio web colorroad.es.

—Vamos, señorita Fenwick —dijo la señora Wentworth y, tras cogerme de la mano, comenzamos a bajar la escalinata de la entrada. Eché la vista atrás y vi cómo el brazo de mi madre corría las cortinas de la ventana que daba a la calle y su figura pasaba a ser una silueta.